El aborto inducido (aborto: del latín abortus o aborsus, a su vez de aborior, ‘contrario a orior’, ‘contrario a nacer’) es la finalización voluntaria del embarazo mediante la eliminación o extirpación de un embrión o ffeto
Según las estimaciones de la OMS realizan alrededor de 56 millones de abortos inducidos en el mundo anualmente, y aproximadamente el 45% de ellos son practicados de forma insegura.[3][4] Las tasas de aborto cambiaron poco entre 2003 y 2008, antes de lo cual disminuyeron durante al menos dos décadas a medida que aumentó el acceso a la planificación familiar y el control de la natalidad.[5][6] A partir de 2008, el 40% de las mujeres del mundo ha tenido acceso a abortos legales sin límites en cuanto a la razón.[7] Los países que permiten abortos tienen diferentes límites sobre qué tan avanzado está el aborto durante el embarazo o sobre los motivos para avalar su práctica.[7] Aunque se considera inmoral realizar abortos selectivos por sexo, se ha calculado que en el periodo 1970-2017, se han realizado abortos específicamente por motivos de género.[8][9] Este desequilibrio está causado principalmente por China e India.[9]
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